"La observación puede realizarse dentro del grupo que se investiga como parte activa en él. De ser así, el investigador debe imitar las reglas, expresas e implícitas, que el grupo que observa tiene. Esto lo lleva a participar con la disposición que los otros muestran." (Rojas, 1998)
La observación partipante permite adentrarse en las tareas cotidianas que los individuos realizan; conocer más de cerca las expectativas de la gente -lo que ayudará entender los motivos para actuar- sus actitudes y conductas ante estímulos específicos y hasta su forma de solucionar problemas. Esto hace que la observación participante sea una de las más importantes dentro de las investigaciones de carácter social. Se pretende que al integrarse a las actividades de forma cotidiana las relaciones que se establecen entre los elementos, físicos o no, dentro del grupo sean cada vez más claras. La constancia que implica este tipo de observación ayuda a que se hagan evidentes cosas que a primera vista no pueden ser captadas. De este modo, podemos ver la importancia fundamental de la técnica de observación, ya sea ordinaria o participante, pues las dos permiten enriquecer momentos específicos de la investigación sin generar oposición de algún tipo. En el caso de la observación ordinaria podemos encontrar muchos elementos para dirigir o plantear la investigación. Mientras que en la observación participante encontramos el sentido de la acción social.
Rojas, R. (1998) Guía para realizar investigaciones sociales (32a. ed.) México. P y Va

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